“El
dueño del viento”
Empiezo por la historia…. aquella en la que durante siglos nuestro pequeño perro ha sido el protagonista después de personajes famosos, de los antiguos egipcios, griegos y romanos, a través de la Edad Media y de las cortes del Renacimiento, hasta llegar a ser el compañero preferido de reyes y emperadores, para en el siglo XXI no haber perdido sus características principales.
El hecho más extraordinario siguiendo la evolución de la raza a través de pesquisas histórico-iconográficas, es la impresionante igualdad entre los ejemplares que admiramos en estatuas romanas, en los museos vaticanos, en las pinturas que lo representan en todos los siglos sucesivos hasta nuestros días. Es esta una característica que distingue al Italian Greyhound.
Perro de caza y compañía auténtico, lo encontramos siempre siguiendo la citada investigación iconográfica, en las pinturas rupestres prehistóricas.
Un esqueleto muy parecido en tipo y dimensiones al Italian Greyhound, ha sido descubierto en una tumba egipcia que data de unos 3.000 años antes de Cristo y, siempre en Egipto, 1.200 años antes de Cristo una pintura en una escena de caza. En algunas tumbas helénicas (seis siglos antes de Cristo) queda patente la vinculación de aquellas gentes a su perro en el hecho de que los llevaba a representarlo como compañero hasta el más allá en las tumbas, en actitud familiar entre perro y amo.
Basta hojear libros artísticos para encontrar a través de la Historia del Arte, múltiples ejemplos de la presencia del Italian Greyhound.
Características de la raza: pequeño, vivaz, inteligente y afectuoso es este galgo en miniatura. Su talla va de 32 a 38 cm. Su peso máximo es de 5 kilos. Su pelaje es raso y fino, unicolor (que puede ser negro, gris o isabelino en todos sus matices).
El Italian Greyhound es amante del lujo y del bienestar de la casa y contrariamente a sus hermanos de mayor talla , se siente feliz dentro del hogar, donde hará las veces de tierno y delicado bibelot. Pero no se trata de un juguete o de un payaso…es digno y sensible.
Si alguna vez lo ve temblar, no es de miedo ni de frío, es el reflejo de una gran energía.
En efecto es una máquina de correr y necesita sus salidas para mantener en buena forma su perfecta musculatura y sentirse realmente el dueño del viento.
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